Con los ojos cerrados, y sintiendo el calor y la suavidad, sientes el tacto los otros labios sobre tu piel,
se te pone de gallina, sientes el revoloteo del aliento que poco a poco hace que tus pulsaciones aumenten de manera imposible. Empiezas a sudar y entre el suave balanceo y las respiraciones fuertes empiezas a dejar de pensar.. unicamente actuaba la piel, dandose todos los caprichos que quería.

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