sábado, 2 de marzo de 2013

When you say nothing at all

Allí estábamos, en el mismo lugar de siempre, aunque esta vez no era como las de antaño, esta vez, fuimos como dos desconocidos que algún día se conocieron... Si algo te caracterizaba cuando estábamos juntos era el hecho de fastidiar relativamente todo lo que hacíamos juntos, y digo "relativamente" porque al final, gracias a eso, algo más bonito aún, ocurría. Y, ¿cómo ibas a dejar de hacerlo hoy? Lentamente alzaste tu cara para mirarme y fastidiarlo todo. Una vez más, me crucé con aquella mirada, con aquellos ojos que tanto había amado y que seguía amando con todo mi ser.
Lentamente alzastes tu cara para mirarme y fastidiarlo todo. Todos mis esquemas todo lo que tenia en mi mente desaparecio, aunque, no me extraño, solo sus ojos tenían ese poder sobre mi.
No podía apartar mis ojos de los suyos y de repente me vi reflejada en ese brillo intenso.. pero no era la misma que ahora estaba sentada a su lado intentando retener las lágrimas, era la que reía y reía sin parar 
la que iba a las doce de la madrugada a la ventana y solo pensaba en llamarlo para que el también viese las estrellas, la que añoraba estar cinco minutos sin saber de él.
Sus ojos seguían emitiendo mas y mas imagenes, dejandome con un mar en los ojos, mientras el seguía hablando de lo duros que habían sido estos últimos días sin mi.
No pude girar la cara, o tal vez, no quise. 
Nunca quise que esto acabara, y justo alli, justo en ese momento me di cuenta de que para mi esto nunca acabo.













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