Sonríe, venga, sonríe así, como sonríen esos desgraciados que se creen que tienen el mundo bajo sus pies y al éxito susurrándoles en la espalda. Sonríe de esa manera, con matices burlones mientras tus pupilas me gritan que no valgo nada. Sonríe y ríete a carcajadas, intentando que el veneno llegue y contamine todo mi sistema.
Hazlo.
Y entonces mi sonrisa será la mejor bofetada. Levantaré la ceja para que caiga tu ego y seguiré hacia delante, porque no eres nadie. Porque sé que al señalar a alguien con un dedo, te apuntas a ti mismo con tres más. Dejáis claro que tan solo sois un saco de complejos que necesita público para funcionar.
No ofende quien quiere, si no quien puede.
Y cuánta razón.
Y menos mal.
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