jueves, 19 de marzo de 2015

"Todos echamos de menos alguna fragancia"

Cualquiera diría al verte que los catastrofistas fallaron: no era el fin del mundo lo que venía, eras tú.

Te veo venir por el pasillo como quien camina dos centímetros por encima del aire pensando que nadie le ve. Entras en mi casa -en mi vida- con las cartas y el ombligo boca arriba, con los brazos abiertos como si esta noche me ofrecieras barra libre de música en tu pecho, con las manos tan llenas de tanto que me haces sentir que es el mundo el que me toca y no el chico guapo del barrio.

Te sientas y lo primero que haces es avisarme.
Te miro y te contesto: Me gustan tanto los hoy como miedo me dan los mañana.
Y yo sonrío y te beso la espalda y te empaño los párpados y tu escudo termina donde terminan las protecciones: arrugado en el cubo de la basura.

Sonríes y descubres el hormigueo de mi espalda y te digo que una vida sin valentía es un infinito camino de vuelta.
Beso uno a uno todos los segundos que te quedas en mi cama para tener al reloj de nuestra parte;
hacemos de las despedidas media vuelta al mundo para que, aunque tardemos,  queramos volver.
Entras y sales siendo cualquiera pero por dentro eres el unico, sabiendo que gastas unos ojos que hablan mejor que tu boca y una boca que me mira mejor que tus ojos.

Guardas un despertar que alumbra las paredes antes que la propia luz del sol.
Te ries de ese modo capaz de rescatar al país y esa forma de mirar que parece ser capaz de romper mil y un amaneceres. "Y no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo"
Y de repente pasa, sin esperarlo ha pasado. No te has ido y ya te echo de menos, te acabo de besar
y mi saliva se multiplica queriendo más. Cruzas la puerta y ya quiero que sea mañana.


Si la palabra es acción entonces ven a contarme el amor, que...quiero hacer contigo todo lo que la poesía aún no ha escrito.

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